Señor vengo a tu presencia para
colocar en tus manos mi vida, mi trabajo y todas mis responsabilidades. Tú eres
dueño de mi existencia, de ti depende todo lo que soy yo, todos mis pensamientos
y mis obras.
Me has hecho Ingeniero para
el bien de la humanidad. Me has dado la inteligencia para ponerla en función de
todas las criaturas, para perfeccionar el mundo que me has regalado y hacerlo
más habitable y humano.
Endereza señor mis caminos para que mi inteligencia y mi saber lo pueda aprovechar como tú quieres. Dame luces suficientes para que la sabiduría humana que me has regalado la pueda convertir en sabiduría divina, en aquella de la que tú eres la fuente.
La sabiduría que produce
prudencia, amor, justicia, paz, serenidad y discernimiento en las diferentes
circunstancias de la vida. Que yo sea ingeniero para los hombres mis hermanos,
que sepa construir en ellos el edificio de la paz y la justicia.
Que tenga inteligencia para
calcular los puentes del amor y del perdón. Señor que yo sepa construir la
fraternidad en este mundo de violencia, de guerra y de injusticia.
Quiero ser ingeniero de la
paz, del consejo oportuno, de la igualdad con todos los hombres, de mi hogar y
del ambiente de mi trabajo. Ingeniero del espíritu y de la vida.
Gracias señor porque me has
dado un puesto en el mundo y en él me permites ser presencia tuya. Haz que yo no
desfigure esta presencia y que pueda serte fiel hasta el final, porque siéndote
fiel a ti, seré fiel mi mismo, a la humanidad y al mundo entero.
Colaboración de Monseñor Gonzalo Restrepo Restrepo,
Rector de la Universidad Pontificia Bolivariana.