LOS ROLES DE LOS EMPRESARIOS Y DE LAS ASOCIACIONES EMPRESARIALES

 

Con la globalización los cambios han sido de tal magnitud que muchos empresarios, en especial los de menor tamaño, se dieron cuenta de que estaban fuera del mercado cuando ya era tarde.  Los nuevos patrones de comportamiento de los mercados, la internacionalización de la actividad productiva, las modificaciones en la conducta del consumidor y el efecto de demostración, no fueron detectados.  Además el papel que juegan los gremios empresariales en Colombia y otros países, se ha modificado.

 

Estamos en una época de crecimiento materialista en la que los países acumulan bienes; a ella se le suman los cambios de paradigmas del mundo globalizado que significa modificación de los pesos relativos del poder de los estados, de las grandes empresas y otros actores que toman decisiones que afectan el desarrollo de los países.

 

En esta etapa se espera del empresariado un rol nuevo, distinto de los tradicionales, que implica asumir su responsabilidad social.  De ahí que con nombre y apellido cumpla hoy día varios papeles en la sociedad:  un rol privado y otro público, uno social y otro individual.

 

En el primero, emprende la tarea de producir bienes o servicios, en el público une esfuerzos colectivos para defender y mejorar sus posibilidades.  En el social, el empresario produce riqueza y se transforma en motor del desarrollo en su entorno físico inmediato, genera empleo, eleva el nivel de vida de las familias de los trabajadores, etc., mientras en el individual, se transforma en un actor social relevante con rasgos de liderazgo.

 

En el individual y privado el empresario se agrupa en asociaciones gremiales para sus fines propios empresariales.  Comienza así a ser actor en la sociedad en la medida que presenta las temáticas de manera colectiva.  En su papel social y público influye en el entorno y trasciende su rol productivo, genera imágenes, expectativas, opiniones y actitudes que rebotan en su demanda.  Esta retroalimentación de los efectos secundarios de su rol productivo en la comunidad es lo que se ha denominado Responsabilidad Social Corporativa.

 

EVOLUCIÓN GREMIAL

 

Igualmente, las asociaciones empresariales, están en un entorno diferente, al cual han influido y ayudado a cambiar en la última década.  Históricamente, han basado su accionar en la defensa de los intereses de sus afiliados con un marcado énfasis sectorial.  En general, se las ha visto como grupos de presión creados por las empresas para obtener de ellas el servicio de representación ante los poderes públicos, en la legítima defensa de sus intereses económicos.  La evolución de la actividad ha mostrado que las demandas realizadas por sus propios miembros han variado y que en determinado momento no ha sido suficiente su papel tradicional, por lo cual los gremios han incursionado en aspectos vinculados al desarrollo social de los países.

 

La nueva generación de empresarios no ve en la afiliación a un gremio una forma de satisfacer una necesidad, salvo que con ello, además, obtengan beneficios directos que contribuyan a mejorar la eficiencia de su negocio.  Recientes investigaciones internacionales muestran que la mayoría de los jóvenes empresarios ven el entorno como un dato y no como algo que puedan modificar, lo cual explica en buena medida porque no se interesan por participar en la actividad gremial.  Creen que el éxito de su empresa depende casi exclusivamente de factores internos a ella que son controlables como las decisiones de tecnología, la capacitación que deben recibir los recursos humanos, los programas para incrementar la productividad, etc.

 

Prácticamente hay una concepción clara sobre qué debe ser una asociación de empresarios moderna, que busque los legítimos intereses de los afiliados y el fortalecimiento de las empresas en la constante lucha por lograr su permanencia en el mercado.  Es también el tipo de organización que ofrece mejores posibilidades de organizar a los agentes económicos productivos en torno a un objetivo de consenso, que muchas veces tienen intereses encontrados desde el punto de vista empresarial por ser competidores entre sí.

 

HACIA LA RESPONSABILIDAD SOCIAL

 

Entonces, ¿cuál es el papel de las grandes empresas?  ¿Generar ganancias, pagar impuestos y proporcionar empleo de acuerdo con las leyes?  ¿Hacer todo esto de manera que establezcan normas éticas más altas, ir más allá de lo requerido por la ley y ayudar activamente a construir una mejor sociedad para todos?  ¿O funcionar en algún intermedio entre estos dos puntos de vista?  ¿Cuáles son los aspectos que la población toma en cuenta a la hora de juzgar una compañía?

 

Las empresas socialmente responsables tienen una ventaja comparativa frente a aquellas que no lo son, porque los consumidores ya comenzaron a esperar que lo sean.  El consumidor los castiga cuando los identifica.  El empresario ya no es visto en su rol individual y privado, sino mucho más y crecientemente en su accionar social y colectivo, pasando a ser un protagonista en el desarrollo del país, de quien se espera liderazgo y soluciones.

 

Es así como las asociaciones empresariales, además de cumplir con el irrenunciable rol de representar y defender los intereses de los socios, trabajan por facilitar su inserción en los mercados internacionales, le brindan además servicios ajustados a sus necesidades, para consolidar su crecimiento empresarial.  En los últimos años los gremios han desarrollado una serie de servicios que apuntan a este objetivo.  Para lograrlo, han tenido que identificar dónde están sus propias debilidades y fortalezas, así como detectar las necesidades de los socios y cuáles de ellas pueden afianzar su rol como entidades generadoras de cambio en la sociedad.

 

Los gremios como entidades comprometidas con el desarrollo nacional, asumen la responsabilidad de contribuir con propuestas concretas, mientras los empresarios deben contribuir al objetivo global de generar empleo y riqueza a través de las actividades productivas, para mejorar el nivel de vida de la población.  La tarea gremial no es sencilla, ya que requiere amplia especialización y luchar contra el prejuicio de que las asociaciones empresariales no hacen propuestas sino reclamos y que el objetivo de los mismos es obtener beneficios para sus socios sin importarles el resto de la sociedad.

 

En estos años, con un accionar serio y muy profesional los gremios son vistos en los ámbitos públicos como entidades que efectivamente defienden los intereses sectoriales, con la mira puesta en el desarrollo nacional y que no tienen un espíritu rentista de corto plazo en sus acciones.  Las asociaciones empresariales están en proceso de transición hacia un nuevo rol, que guarda diferencias sustanciales con la vieja concepción de gremio.  Las nuevas asociaciones de empresarios serán agentes de cambio más relevantes aún en el futuro de lo que son hoy.

 

La importancia que socialmente están asignándoles la empresa y el empresario en Latinoamérica, ponen a las asociaciones empresariales en la obligación de asumir compromisos con la sociedad que tal vez eran relegados a un segundo plano por temas estrictamente sectoriales muy vinculados a lo económico, político y social.  Todo esto implica que los gremios deben involucrarse más profundamente en algunas áreas que antes consideraban ajenas a sus intereses, y ofrecerle a los afiliados una visión global de los problemas y no solamente desde el punto de vista de lo local.

 

Los gremios deben avanzar mucho más rápido hacia la profesionalización de sus servicios y en la formación de su capital humano para la adecuada gestión del conocimiento.  No se puede perder de vista la verdadera razón de ser de las asociaciones empresariales, en las que los dueños y clientes de la organización son las empresas que la forman y sin ellas no tienen sentido de existir, por lo cual el resultado de las acciones que se emprendan debe satisfacer las necesidades e intereses de los socios y contribuir a maximizar sus propias utilidades.

 

En tanto que como promotores del desarrollo productivo, deben tener en cuenta que esa maximización no necesariamente debe representar obtener beneficios económicos en todas las actividades que realizan, por lo cual deben tener balanceado el origen de sus recursos.

 

EN RESUMEN

 

La relevancia que asumirán las organizaciones empresariales como agentes de cambio social, requiere una dirigencia de alta especialización, capaz de enfrentar los problemas como la escasez constante de recursos financieros y humanos, la obligación de compatibilizar diversidad de intereses y exigencias de sus socios, en un entorno muy cambiante y de presión para obtener resultados continuamente.  Promover la formación de directivos que aseguren el cambio generacional y la eficiencia en la gestión de este tipo de entidades, apuntando a que tengan visión global, compromiso con la misión de la organización, confianza, energía, responsabilidad y ética, espíritu emprendedor, una gran capacidad de comunicar y sobre todo, una gran capacidad de escuchar e interpretar lo que pretenden de ellos, sus representados y sus públicos.